Luego del incendio que afectó a la Feria Barrio Lindo, el pasado 6 de agosto de 2026, resurge la preocupación por las condiciones de seguridad en otros mercados de Santa Cruz. Un recorrido por La Ramada muestra que, 16 años después de un devastador incendio, los riesgos han vuelto a instalarse.
En 2010, un incendio de gran magnitud destruyó gran parte del mercado La Ramada y marcó un antes y un después. El reordenamiento concretado en 2017 dejó calles y aceras completamente expeditas. Sin embargo, hoy la situación regresó a escenarios similares: ambulantes ocupan veredas y calzadas, formando hasta tres filas en algunas vías e impidiendo el paso de vehículos.


Calles como Amboró, Muchirí y Chané aparecen trancadas por puestos improvisados, lo que dificultaría el ingreso de carros bomba en caso de emergencia.
Comerciantes expresaron su temor:
“Ojalá Dios no quiera que vuelva a pasar otro incendio como la feria”, dijo una vendedora.

Otro comerciante responsabilizó a las autoridades municipales:
“Aquí lo que deben de dejar de robar son los oficiales que trabajan en la alcaldía… Si esos no les cobraran a ellos, no hubiese esto facilito. Tiene que haber más honestidad”.
Aunque el sector cuenta con hidrantes (algunos instalados por las propias asociaciones de comerciantes en calles como Isabel la Católica, Grigotá y Amboró), el problema es el acceso. Los propios vendedores reconocen que ya han sufrido incendios menores y piden capacitaciones para prevenir nuevos siniestros.

La situación de La Ramada se suma a las alertas generadas tras el incendio de Barrio Lindo, donde las dificultades de acceso y las instalaciones precarias agravaron los daños. Vecinos y comerciantes coinciden en que se requiere un reordenamiento real y controles permanentes para evitar que la historia se repita.


