El aroma del pan recién horneado anuncia la llegada de Todos Santos en Villa Alemania, en la ciudad de El Alto. A pocos días de esta celebración, las familias acuden a los hornos artesanales para preparar las masitas que formarán parte de sus mesas y de una tradición que se transmite de generación en generación.
Desde tempranas horas, incluso desde las cinco de la mañana, los hornos reciben a personas que llevan sus propios ingredientes y organizan la elaboración de sus productos. Entre las preparaciones están el pan tradicional, las empanadas, las galletas y las tantawawas.
El trabajo comienza con la mezcla de harina, huevo, azúcar, sal, manteca, mantequilla y leche. Luego, el maestro panadero se encarga de trabajar la masa con una máquina amasadora. Una vez lista, se la deja reposar antes de dividirla y colocarla en las latas para su horneado.
En el horno artesanal, las familias esperan cada tanda y se preparan para llevar el pan a sus hogares. Algunas trasladan sus productos en aguayos, mientras otras revisan que las masitas estén listas para compartir y colocar en las mesas de Todos Santos.
Para quienes participan en esta preparación, no se trata solamente de hacer pan. Es una costumbre familiar vinculada a la recepción de las almas y una práctica que buscan mantener viva con el paso de los años.
Así, entre harina, masa y hornadas, Villa Alemania se prepara para Todos Santos, una celebración en la que la gastronomía y las tradiciones familiares ocupan un lugar especial.







