Una llamada de auxilio fue suficiente para que Francisco Borbor cambiara su recorrido y acudiera al encuentro de su hija. El conductor de una buseta de la línea 123, en Guayaquil, Ecuador, dejó momentáneamente su ruta habitual para recoger a Romina, de 21 años, quien llevaba tres horas intentando conseguir transporte para volver a casa.
El hecho ocurrió la noche del 26 de octubre de 2026, en medio del tráfico y las condiciones climáticas adversas. Al escuchar la voz desesperada de su hija, Francisco decidió atravesar la ciudad para llegar hasta ella.
La joven grabó el momento y compartió el video en TikTok, donde su padre comenzó a ser llamado el «superpapá».
Francisco lleva casi 25 años trabajando como conductor y recorriendo las calles de Guayaquil. Sin embargo, lejos de considerarse un héroe, aseguró que simplemente hizo lo que cualquier padre habría hecho por sus hijos.
La historia se convirtió en un ejemplo de amor, compromiso y sacrificio familiar, y recordó que muchas veces los actos más grandes nacen de las decisiones más sencillas.







