Tres días después del doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela, el saldo provisional es dramático: al menos 1.000 muertos y más de 50.000 desaparecidos. Los sismos de magnitud 7,2 y 7,5, ocurridos en menos de un minuto el miércoles, dejaron un panorama de devastación, especialmente en La Guaira, población costera cercana a Caracas.
Altas edificaciones colapsaron como castillos de naipes, dejando montañas de escombros donde aún se ven cuerpos atrapados. La población denuncia la escasa presencia del gobierno en las labores de rescate y la militarización de la zona, que ha restringido el acceso.

Llegada masiva de ayuda internacional
En medio de la emergencia, Venezuela ha recibido un importante respaldo de la comunidad internacional. Según informó el vicecanciller para Europa y América del Norte, Oliver Blanco:
“En las últimas horas Venezuela ha recibido 17 vuelos con más de 1.600 integrantes de equipos de rescate y en las próximas 24 horas se espera la llegada de 25 vuelos adicionales. Agradecemos el respaldo y solidaridad de la comunidad internacional”.
Rescatistas de El Salvador, México, República Dominicana, Suiza, Ecuador, España, Chile, Colombia, Países Bajos, Italia y Estados Unidos ya se encuentran en el país. Se espera que se sumen brigadas de diez países más, según informó Delcy Rodríguez.
Los primeros equipos extranjeros ya comenzaron a trabajar en las zonas más afectadas, aunque las tareas de rescate avanzan lentamente debido al colapso del sistema de salud y la precariedad de los cuerpos de socorro locales.
El gobierno militarizó la zona y restringido el acceso, lo que ha generado fuertes críticas de la población afectada.



