El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) advirtió que Bolivia atraviesa una etapa de alta intensidad del fenómeno de El Niño, con un incremento anormal de las temperaturas que ya supera los 1,8 grados en el departamento de La Paz.
El director general ejecutivo del Senamhi, Kevin Campos, dio a conocer la información durante el foro “Bolivia frente al Niño: Perspectivas climáticas, impactos y estrategias de prevención para 2026–2027”, organizado por el Banco de Crédito BCP en La Paz.
Según Campos, el periodo de mayor intensidad se concentrará entre septiembre de 2026 y enero de 2027. Para el trimestre septiembre-octubre-noviembre, la probabilidad de que se presente un Niño muy fuerte alcanza el 95%.
La previsión sube al 97% para octubre-noviembre-diciembre y se sitúa en 92% para noviembre-diciembre-enero. A partir de los siguientes meses, la posibilidad comienza a descender y llega aproximadamente al 35% entre enero y marzo de 2027.
Temperaturas por encima de lo habitual
El responsable del Senamhi explicó que el aumento de las temperaturas tendrá especial incidencia en los Valles, Yungas y el Altiplano paceño.
Para septiembre se esperan temperaturas máximas superiores a los valores habituales principalmente en el centro y sudoeste del departamento. En octubre, el incremento podría abarcar una zona más amplia, con efectos importantes en los Valles y el Altiplano.
La Amazonía boliviana también se encuentra entre las regiones donde se prevé un aumento de las temperaturas durante este periodo.
Campos señaló que estas condiciones pueden generar efectos sobre la producción agropecuaria y la crianza de ganado camélido en La Paz.
Riesgo de sequía Durante el foro también se expusieron proyecciones sobre el comportamiento de las lluvias y la disponibilidad de agua. De acuerdo con los datos presentados por el geólogo e investigador Patricio Valderrama, Bolivia enfrenta condiciones que podrían favorecer una sequía severa, especialmente en las regiones andina y amazónica.
En varios puntos del país, el déficit de precipitaciones alcanza entre 10% y 20%, mientras se registran periodos secos de entre ocho y 15 días. La humedad del suelo se encuentra alrededor del percentil 30 y el índice de vegetación NDVI presenta valores entre 10% y 25% por debajo del promedio.
Los niveles de los embalses, entre 60% y 70%, también muestran una tendencia descendente que podría aproximarlos a niveles de alerta.
Ante este escenario, los participantes del encuentro plantearon la necesidad de anticipar medidas para reducir los efectos que El Niño podría generar sobre los recursos hídricos, la producción y la economía nacional.






