La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció este miércoles, 26 de agosto, el fin del brote de ébola en Uganda, donde se registraron 20 contagios y dos muertes. Al mismo tiempo, advirtió que la enfermedad continúa en expansión en la vecina República Democrática del Congo (RDC), con un saldo de 2.715 fallecidos.
La directora de preparación y respuesta ante emergencias de la OMS, Marie Belizaire, explicó que este miércoles se cumplieron 42 días desde que el último caso confirmado fue dado de alta en Uganda, lo que equivale a dos ciclos completos de incubación.

“Eso garantiza que no queda riesgo residual de ébola en el país y marca el fin del brote”, afirmó.
El Gobierno ugandés ya había declarado el país “libre de ébola” el 28 de julio, tras registrar 20 contagios confirmados, de los cuales 15 casos y dos muertes se consideraron importados desde la RDC.
La situación en la RDC no mejora
A diferencia de Uganda, en la República Democrática del Congo la epidemia sigue activa. Según el último informe del Ministerio de Salud congoleño, se contabilizan 5.665 casos confirmados, con 2.715 muertos, 1.245 personas recuperadas y 792 pacientes hospitalizados o en aislamiento. La tasa de letalidad alcanza el 48%.
“La transmisión sigue muy activa. Se ha desacelerado el ritmo de contagios, pero no hemos hecho bajar la curva”, lamentó Belizaire.
Riesgo de contagio transfronterizo
La OMS advirtió que el brote no puede tratarse como un “evento meramente nacional”, debido a los corredores de movilidad, las rutas mineras, las vías comerciales y los movimientos transfronterizos.
La República Centroafricana fue señalada como el país de mayor riesgo, seguida de cerca por Sudán del Sur, cuyas fronteras colindantes con la zona afectada elevan la amenaza de expansión.
“Actúen en función del nivel de riesgo, no del recuento de casos”, pidió la funcionaria de la OMS, al subrayar que la capacidad de vigilancia de Sudán del Sur lo sitúa en riesgo inmediato.
El organismo insistió en mantener la alerta y fortalecer la vigilancia en la región para evitar que la enfermedad cruce nuevas fronteras.


