Los animales que están en peligro de extinción en 2026

POR LUCY VELÁSQUEZ

21/10/2026

Los animales que están en peligro de extinción en 2026

El cambio climático, la pérdida de hábitats y el tráfico ilegal amenazan la supervivencia de numerosas especies en el mundo.

Más del 20% de las especies animales del planeta está en peligro de extinción debido a amenazas como el cambio climático, la deforestación, la contaminación y la caza furtiva.

Según National Geographic, entre las especies amenazadas en 2026 están el pingüino emperador, el ajolote mexicano, el pangolín, el tigre y el esturión beluga. Su situación se refleja en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que evalúa el riesgo de extinción de las especies.

Pingüino emperador

El pingüino emperador (Aptenodytes forsteri) fue clasificado como «En peligro» en la actualización de 2026 de la Lista Roja de la UICN. La reducción del hielo antártico afecta sus condiciones de reproducción y supervivencia.

De acuerdo con las proyecciones citadas en el material de referencia, su población mundial podría reducirse a la mitad para 2080. Además, en distintas colonias se han registrado temporadas en las que ninguna de las crías logra sobrevivir.

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Lobo marino antártico

El lobo marino antártico también pasó a la categoría «En peligro». La disminución del krill, una de sus principales fuentes de alimento, está relacionada con el deterioro de su situación.

Entre 1995 y 2025, su población descendió de aproximadamente 2,18 millones de ejemplares a menos de un millón.

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Ajolote mexicano

El ajolote mexicano está clasificado como «En peligro crítico». Esta especie, conocida por su capacidad para regenerar extremidades y otros tejidos, enfrenta la contaminación y la degradación de los canales y lagos de Ciudad de México.

Los fertilizantes, pesticidas y residuos deterioran el agua de la que depende, mientras que la reducción de su hábitat natural amenaza su supervivencia.

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Mandril

El mandril está clasificado como «Vulnerable». Este primate africano enfrenta la caza para el consumo de su carne, que también forma parte del comercio ilegal de fauna silvestre.

La tala de árboles y la expansión agrícola reducen los espacios donde puede vivir. Debido a que forma grupos numerosos, una sola jornada de caza puede afectar a una parte considerable de una población local.

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Oso polar

El oso polar está considerado «Vulnerable» y depende del hielo marino para cazar focas. El calentamiento global reduce la extensión de las superficies heladas y acorta las temporadas en las que puede conseguir alimento.

Por cada semana de hielo que pierde durante los inviernos árticos, el oso polar puede perder alrededor de siete kilogramos de grasa, según el material de referencia.

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Mono dorado de nariz chata

Este primate, que habita en las montañas del centro de China, está clasificado como «En peligro». Aunque la protección gubernamental contribuyó a reducir la caza furtiva, la tala y la expansión de las tierras agrícolas continúan destruyendo su hábitat.

El turismo también puede alterar su comportamiento y perturbar a los grupos. El material de referencia señala que alrededor de 120 ejemplares sobreviven actualmente en estado silvestre.

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Lémures

Los lémures de Madagascar están amenazados por la destrucción de los bosques, la caza furtiva y la fragmentación de sus hábitats. Según los datos recogidos en el material, solo permanece el 10% de los bosques históricos de la isla.

El lémur rufo blanco y negro, en particular, está clasificado como «En peligro crítico». Sus fuertes vocalizaciones pueden facilitar su localización por parte de los cazadores.

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Tortuga angonoka

Considerada una de las tortugas más raras del mundo, la angonoka está en peligro crítico debido a la caza furtiva y al comercio ilegal de especies.

Tarda aproximadamente 15 años en alcanzar la edad reproductiva, por lo que la pérdida de ejemplares dificulta la recuperación de su población. Aunque se han desarrollado programas de conservación, la presión del tráfico ilegal continúa siendo una amenaza.

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Pangolín

El pangolín es uno de los mamíferos más afectados por el tráfico ilegal de fauna. Se estima que más de un millón de ejemplares fueron comercializados ilegalmente entre 2007 y 2017.

Sus escamas son uno de los principales motivos de su captura. Las ocho especies que existen en África y Asia están amenazadas de extinción, y dos de ellas se encuentran en peligro crítico.

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Gorila occidental de las tierras bajas

Este primate está clasificado como «En peligro crítico». La caza furtiva, la destrucción de los bosques y la expansión de las actividades humanas amenazan sus poblaciones.

Los programas de rescate y reintroducción han permitido devolver algunos ejemplares a su hábitat natural, aunque estos procesos requieren recursos y medidas de protección a largo plazo.

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Chimpancé común

El chimpancé común está clasificado como «En peligro». Aunque algunas zonas de su hábitat se han mantenido relativamente intactas, su población ha disminuido debido a la caza para el consumo de su carne y al comercio ilegal.

La agricultura, la tala, la minería, la explotación petrolera y la construcción de carreteras también fragmentan sus territorios. A estas amenazas se suman enfermedades que pueden afectar a sus poblaciones.

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Tamarino multicolor

Este pequeño primate de la Amazonía brasileña está en peligro crítico. El crecimiento urbano de Manaos ha reducido y fragmentado su hábitat, mientras que una especie invasora compite con él por los alimentos y el territorio.

También enfrenta riesgos relacionados con los atropellos, los ataques de perros y las líneas eléctricas que atraviesan las zonas urbanas.

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Tigre

La población mundial de tigres se ha reducido un 97% durante el último siglo, según el material de referencia. La especie está clasificada como «En peligro», mientras que tres de sus nueve subespecies se han extinguido.

La pérdida de hábitat, la caza furtiva y el comercio ilegal continúan amenazando a estos felinos. Aunque algunas regiones han registrado avances en su conservación, varias poblaciones del sudeste asiático siguen disminuyendo.

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Lince ibérico

El lince ibérico está clasificado como «Vulnerable». La disminución de los conejos silvestres, una de sus principales presas, afectó gravemente a la especie, que también sufrió la degradación de los bosques y la caza ilegal.

Los programas de reproducción y reintroducción impulsados en España y Portugal contribuyeron a su recuperación. Sin embargo, la protección de sus hábitats y la disponibilidad de alimento siguen siendo fundamentales para su supervivencia.

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Leopardo de las nieves

Este felino de las montañas de Asia Central está clasificado como «Vulnerable». El calentamiento global reduce y modifica su hábitat, mientras que la expansión de la agricultura y la ganadería aumenta los conflictos con las comunidades humanas.

La especie necesita grandes extensiones de territorio para sobrevivir, por lo que la protección de las áreas montañosas resulta esencial para mantener sus poblaciones.

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Gavial indio

El gavial indio está en peligro crítico de extinción. Este reptil, que puede alcanzar los seis metros de longitud, ha perdido buena parte de su hábitat fluvial debido a la construcción de represas, los proyectos de riego y otras obras de infraestructura.

La caza por su piel, carne y huevos también contribuyó a su declive. Pese a los programas de conservación, la población silvestre sigue siendo reducida y se concentra principalmente en áreas protegidas del norte de India.

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Esturión beluga

El esturión beluga está clasificado como «En peligro crítico». La captura ilegal para comercializar sus huevas, utilizadas para producir caviar, constituye una de sus principales amenazas.

La construcción de represas en varios ríos de Eurasia también dificulta sus desplazamientos hacia las zonas de reproducción. Su lento crecimiento y el tiempo que necesita para alcanzar la madurez complican la recuperación de sus poblaciones.

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Ángeles del mar

El ángel del mar es un pequeño molusco translúcido, de entre 2 y 5 centímetros de longitud, que está clasificado como «En peligro». Se desplaza mediante unas estructuras similares a alas y se alimenta de mariposas marinas.

Su supervivencia está vinculada a la de estas presas, amenazadas por la acidificación de los océanos, que puede disolver sus caparazones. Una posible desaparición de las mariposas marinas hacia 2050 podría afectar también a los ángeles del mar y a otras especies que dependen de ellos para alimentarse.

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Oso Panda

El panda gigante fue clasificado como «Vulnerable» en 2026, tras décadas de esfuerzos de conservación en China. Las medidas incluyeron la protección de los bosques y la prohibición de la caza furtiva, lo que contribuyó a recuperar su población silvestre. Sin embargo, persiste la preocupación de que esta nueva clasificación reduzca los recursos destinados a su protección y a la investigación.

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Mariposa monarca

La mariposa monarca (Danaus plexippus) está catalogada como de «Preocupación menor», aunque enfrenta amenazas por la pérdida de su fuente de alimento. Los herbicidas destruyen grandes extensiones de algodoncillo, una planta esencial para su alimentación y que también la protege de los depredadores.

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Águila filipina

El águila filipina está en peligro crítico de extinción. Considerada una de las aves rapaces más grandes del mundo, habita en los bosques de Filipinas, donde caza pequeños mamíferos, reptiles y otras aves. Construye sus nidos en árboles altos, por lo que la conservación de los bosques resulta fundamental para su reproducción.

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Mono narigudo

El mono narigudo (Nasalis larvatus) está clasificado como «En peligro». La expansión de las plantaciones de palma aceitera y las granjas de camarón ha reducido y fragmentado su hábitat en Borneo. Según el material de referencia, solo el 15% de los ejemplares de Sabah vive en áreas protegidas, mientras que un tercio de las selvas tropicales de la isla ha desaparecido desde 1973.

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Antílope saiga

El antílope saiga (Saiga tatarica) figura como «Casi amenazado». Su población ha sufrido una fuerte disminución desde comienzos de la década de 1990. En mayo de 2015, más de 200.000 ejemplares murieron en pocas semanas durante un brote de una enfermedad. La caza furtiva por sus cuernos y los efectos del cambio climático también amenazan su supervivencia.

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Grulla de coronilla roja

La grulla de coronilla roja, también conocida como grulla de Manchuria, está clasificada como «Vulnerable». La pérdida de humedales y su transformación en terrenos agrícolas reducen sus espacios de reproducción. En China, el 92% de su hábitat se ha perdido durante los últimos 30 años, mientras que las poblaciones continentales continúan disminuyendo.

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Buitres

Casi la mitad de las especies de buitres del mundo está en peligro crítico de extinción, según el material de referencia. Estas aves cumplen una función esencial al consumir animales muertos y contribuir a reducir la propagación de enfermedades. Sin embargo, algunos cazadores furtivos envenenan cadáveres con cianuro, una práctica que puede provocar la muerte de cientos de buitres en un solo episodio.

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Picozapato

El picozapato (Balaeniceps rex) está clasificado como «Vulnerable» y habita en los humedales del este de África. La pérdida de pantanos, la expansión agrícola y la caza furtiva amenazan su supervivencia.

Algunas comunidades locales promueven prácticas agrícolas compatibles con estos ecosistemas, como la cría de cabras y la apicultura, para generar ingresos sin destruir los humedales de los que dependen numerosas especies.

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¿Qué medidas ayudan a proteger a las especies?

La conservación de la biodiversidad requiere proteger los hábitats naturales, combatir el tráfico ilegal de animales, reducir la contaminación y afrontar los efectos del cambio climático.

El caso del panda gigante demuestra que las medidas de conservación pueden contribuir a mejorar la situación de una especie. Tras décadas de protección de los bosques y acciones contra la caza furtiva en China, fue clasificado como «Vulnerable» en 2026.

Sin embargo, el material de referencia estima que todavía quedan alrededor de 2.000 ejemplares en estado silvestre, distribuidos en poblaciones aisladas. La pérdida de bosques y los efectos del cambio climático sobre el bambú, su principal alimento, siguen representando riesgos para su supervivencia.

La protección de los animales depende, por tanto, de preservar los ecosistemas en los que viven y mantener las acciones de conservación a largo plazo.

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