El senador Flávio Bolsonaro, derrotado el domingo en el balotaje presidencial de Brasil ante el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, denunció este lunes que la Policía Federal le exigió entregar su pasaporte y le prohibió salir del país.
La medida está relacionada con una investigación por blanqueo de capitales vinculada a sus relaciones con el abogado Willer Tomaz, quien también es objeto de pesquisas por movimientos de capitales en el sector de las apuestas.
Cómo se enteró
Según relató el propio senador en un video difundido en redes sociales, recibió la notificación cuando salía de la casa de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años de prisión domiciliaria en Brasilia por el intento de golpe de Estado.
“Me ordenaron allí mismo, en la calle, que entregara mis pasaportes, y además tengo prohibido salir del país”, declaró Flávio Bolsonaro.
El senador atribuyó la resolución al juez del Tribunal Supremo Alexandre de Moraes y cuestionó su fundamento. Según afirmó, la decisión se basó en comentarios de su hermano menor, Eduardo Bolsonaro, quien la semana pasada sugirió en un podcast que Flávio debería abandonar el país si perdía la segunda vuelta.
“Yo nunca dije eso. ¿Eso es motivo para quitarme el pasaporte?”, cuestionó.
Investigaciones en curso
Flávio Bolsonaro enfrenta al menos dos pesquisas: una por sospechas de corrupción y lavado de dinero relacionadas con la financiación de la película biográfica sobre su padre, titulada Dark Horse, y otra por presunto blanqueo de capitales vinculada al abogado Willer Tomaz. El senador niega cualquier irregularidad en ambos casos.
El Tribunal Supremo y la Policía Federal no respondieron de inmediato a las consultas sobre la medida.

Tras la derrota electoral
Lula da Silva se impuso el domingo con el 51,79 % de los votos frente al 48,21 % obtenido por Flávio Bolsonaro. El senador se negó a reconocer la derrota y anticipó que pedirá la anulación de los comicios, aunque aseguró que encabezará la oposición.
“Voy a entregar mis pasaportes y voy a defenderme de esta aberración, que es un claro intento de intimidarme. Pero nadie va a callarme”, afirmó.







