La Policía Boliviana confirmó el hallazgo del cuerpo del subteniente Yerson Salazar Aliendres, quien murió durante una emboscada armada ocurrida en la comunidad de Ascensión de la Frontera, en el municipio de San Matías, Santa Cruz.
El cuerpo fue encontrado durante los rastrillajes desplegados por grupos especiales en inmediaciones de una pista clandestina, localizada previamente en el marco del operativo para capturar a los responsables del ataque.
En el lugar también fueron halladas armas de fuego que serán sometidas a pericias como parte de la investigación.
Horas antes, efectivos policiales descubrieron una pista clandestina donde secuestraron una avioneta tipo Cessna, aproximadamente 500 litros de combustible de aviación, además de fundas para armas y vestimenta táctica.
Las acciones forman parte del plan "Halcón contra el Crimen Organizado", mediante el cual se reforzaron los operativos en la zona fronteriza con Brasil.
De acuerdo con las investigaciones, la patrulla del Centro Especial de Investigación Policial (CEIP) fue atacada por un grupo de hombres armados cuando se dirigía a apoyar una investigación por un cuádruple asesinato registrado en San Matías. Tras la emboscada, los agresores retiraron el cuerpo del oficial e incendiaron la camioneta policial.
En medio del dolor, la madre del subteniente cuestionó las condiciones en las que su hijo fue enviado al operativo. "Mi hijo debía salir de vacaciones y lo enviaron a la frontera", afirmó entre lágrimas. También aseguró que el joven oficial no contaba con un arma de dotación permanente.
Sobre ese punto, el comandante general de la Policía, Mirko Sokol, indicó que el subteniente participó en el operativo con un arma facilitada por la institución, debido a que las promociones 2024 y 2025 aún no recibieron su dotación reglamentaria.
Hasta el momento, la Policía confirmó la aprehensión de un presunto implicado y continúa la búsqueda de otros integrantes del grupo armado investigado por este hecho.



