El Gobierno de Francia analiza declarar el estado de emergencia y promueve la aplicación de toques de queda parciales en distintas ciudades, tras un fin de semana marcado por enfrentamientos, incendios y saqueos durante las protestas sociales.
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, pidió coordinar las restricciones con los alcaldes para proteger a la población, los comercios y los bienes públicos. La posibilidad de activar el estado de emergencia continúa sobre la mesa, aunque hasta el momento no se ha anunciado su declaración.
Las medidas responden a una escalada de violencia que afectó a varias localidades, entre ellas París, Lyon y Marsella. En la capital, la Policía informó de 108 detenciones durante el domingo y al menos cinco establecimientos comerciales saqueados. También se reportaron incidentes en zonas próximas a Nantes.
La tensión se mantuvo este lunes 19 de octubre, cuando manifestantes bloquearon los accesos al Museo del Louvre, en París, lo que obligó a cerrar el recinto. En Marsella, las autoridades prohibieron las concentraciones y manifestaciones entre las 12:00 y las 20:00, hora local, ante el riesgo de nuevos enfrentamientos.
Disturbios dejan víctimas y daños materiales
Las protestas del fin de semana derivaron en episodios de violencia en diferentes puntos del país. Según los reportes disponibles, los enfrentamientos dejaron al menos dos personas muertas y varios heridos graves, entre ellos dos que sufrieron la pérdida de sus manos.
En París, grupos de manifestantes encapuchados saquearon comercios y provocaron incendios. En Lyon, se reportó el incendio de la oficina de turismo, mientras que en Limoges las llamas destruyeron parte del ayuntamiento, un edificio histórico de 143 años.
La Policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a grupos violentos. Aunque las movilizaciones fueron mayoritariamente pacíficas, los saqueos y los ataques contra edificios y establecimientos comerciales aumentaron la preocupación de las autoridades y de los residentes.
El primer ministro Sébastien Lecornu responsabilizó al movimiento de ultraizquierda por promover los disturbios y anunció una reunión con los servicios de inteligencia para analizar la situación.









