Filadelfo llegó hace cuatro años desde Oruro al Asilo San José, donde hoy comparte sus días rodeado de otros adultos mayores.
A sus 76 años, disfruta especialmente de la música y el baile. Su alegría es contagiosa y se refleja en la manera en que comparte con quienes lo rodean.
Pero el arte también ocupa un lugar importante en su vida. Filadelfo pinta y dedica parte de su tiempo a realizar pesebres dentro del asilo, dejando en cada uno una muestra de su creatividad.
Su historia forma parte de “No están solos”, una campaña que busca conocer y compartir las historias de los adultos mayores, sus talentos, sus experiencias y aquello que todavía los inspira cada día.


