La Cumbre Nacional Minera 2026, realizada en julio, dejó una hoja de ruta para la elaboración de un nuevo Código Minero. Sin embargo, especialistas cuestionaron que el proceso haya comenzado sin una estrategia nacional de largo plazo y con una participación limitada de sectores que también enfrentan los impactos de la actividad extractiva.
El decano de la Facultad de Ingeniería Minera de la Universidad Autónoma Tomás Frías, Epifanio Mamani, calificó el encuentro como un “fracaso” debido a su carácter excluyente y a la falta de una visión integral sobre el futuro de la minería en Bolivia.
Mamani cuestionó que la convocatoria se haya concentrado principalmente en quienes realizan actividades mineras y sostuvo que la discusión sobre el futuro de los recursos naturales también debería involucrar a la sociedad civil, las universidades y otros sectores.
El académico lamentó además que la universidad no haya tenido los espacios necesarios para presentar sus propuestas técnicas ante el Gobierno. A su criterio, la ausencia de la academia limita una discusión que debería estar sustentada en conocimiento científico y planificación de largo plazo.
Los especialistas también advirtieron que Bolivia enfrenta dificultades para atraer inversiones y socios tecnológicos, debido a la falta de una legislación minera competitiva.
La discusión sobre el nuevo Código Minero busca definir las condiciones para el desarrollo de la actividad extractiva en los próximos años, en un contexto en el que distintos sectores plantean cambios a la normativa vigente.


