Estados Unidos ofreció este lunes asistencia a Colombia tras el devastador terremoto de magnitud 7,4 que dejó al menos 111 muertos, 87 heridos y daños en más de 1.500 edificios, y obligó al nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella a declarar el estado de emergencia.
El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que la administración de Donald Trump sigue de cerca la evolución de la crisis y que está preparada para colaborar con las autoridades colombianas.

“Está listo para apoyar al pueblo de Colombia”, señaló Rubio en un mensaje público.
Además, recomendó a los ciudadanos estadounidenses que se encuentran en territorio colombiano inscribirse en los canales de asistencia del Departamento de Estado y consultar las redes de la embajada en Bogotá.
El sismo, con epicentro en San José del Palmar (departamento de Chocó) y a una profundidad de unos 110 kilómetros, sacudió con fuerza la costa del Pacífico y la región cafetera. También se sintió en Bogotá, Ecuador y Panamá.
Testimonios desde las zonas afectadas reflejan la magnitud de la tragedia. En Quibdó, el odontólogo Julián Peña relató: “La gente rezaba en la calle. Fue abrumador”. En Cali, vecinos y voluntarios participaban en las tareas de rescate. “Sacaron a un hombre y a un bebé, pero la esposa todavía está ahí dentro”, contó Andrés Felipe Mejía.
En Manizales, parte del patrimonio urbano resultó afectado, incluida la torre de la catedral neogótica. Muchos habitantes evitaban regresar a sus viviendas por temor a las réplicas.
El presidente De la Espriella, quien asumió el cargo apenas tres días antes del desastre, decretó el estado de emergencia. Seis aeropuertos suspendieron operaciones y los partidos del fútbol profesional fueron postergados.
Además de Estados Unidos, ofrecieron asistencia la Unión Europea (que activó el sistema satelital Copernicus), Israel, México, Ecuador y Francia. La respuesta internacional se suma a los esfuerzos de búsqueda y rescate que continúan en las zonas más afectadas.






