Al menos once personas resultaron heridas este sábado, 1 de agosto, por la explosión de un vehículo bomba cerca de un comando de la Policía en Cúcuta, ciudad del norte de Colombia ubicada justo en la frontera con Venezuela. Ocho de los lesionados son policías y tres son civiles.
El atentado se produce a solo seis días de la toma de posesión del presidente electo Abelardo de la Espriella, prevista para el 7 de agosto. El mandatario entrante condenó el hecho con firmeza:
“Condeno con absoluta firmeza el cobarde atentado terrorista perpetrado en Cúcuta contra nuestra Policía Nacional. Mi solidaridad con los uniformados heridos, sus familias y con todos los ciudadanos que hoy viven momentos de angustia.”
Cúcuta es la capital del departamento de Norte de Santander, una región fronteriza que desde hace años enfrenta problemas de seguridad por la presencia de grupos armados ilegales, entre ellos la guerrilla del ELN y disidencias de las FARC. El ataque se registró en el barrio Tasajero, cerca de viviendas y de un importante mercado de productos del campo.
Tras la detonación principal del vehículo bomba, se lanzaron otros artefactos explosivos en el mismo sector. Una de las personas heridas es una mujer que vendía café en un puesto callejero.
El ministro de Defensa designado por De la Espriella, el general retirado Jorge Eduardo Mora (oriundo de esa misma ciudad), rechazó el atentado y afirmó que “los violentos no lograrán sembrar miedo ni doblegar la institucionalidad”.
Las autoridades ofrecen una recompensa equivalente a más de 32.000 dólares por información que conduzca a la captura de los responsables.
Hace solo tres días, dos policías resultaron heridos en una emboscada cerca de la localidad de El Zulia, a unos 20 minutos de Cúcuta. El presidente saliente, Gustavo Petro, quien se encuentra de visita oficial en Cuba, no se había pronunciado sobre el atentado hasta el momento de esta información.



