La relación entre Brasil y Argentina atraviesa uno de sus momentos más tensos de las últimas décadas. El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva decidió llamar a consultas a su embajador en Buenos Aires luego de las declaraciones del presidente argentino Javier Milei, quien lanzó duras críticas contra el mandatario brasileño durante un acto político en São Paulo.
La medida fue acompañada por la convocatoria del embajador argentino en Brasil para expresar el rechazo oficial del Gobierno brasileño a las declaraciones del jefe de Estado argentino.
Brasil responde tras los dichos de Milei

Durante un evento político, Milei calificó a Lula de "ladrón" y "presidiario", además de referirse en términos despectivos al juez del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Alexandre de Moraes.
Las declaraciones generaron una inmediata reacción de las autoridades brasileñas, que consideran inaceptable que un jefe de Estado extranjero ataque a las instituciones del país.
Brasil considera inédita la tensión diplomática
Desde el Partido de los Trabajadores (PT), el presidente de la organización política, Edinho Silva, sostuvo que Milei "no está a la altura del cargo que ocupa" y calificó como inadmisibles sus declaraciones.
La convocatoria del embajador brasileño marca un hecho poco habitual en la relación bilateral y es considerada por analistas como una de las mayores crisis diplomáticas entre ambos países desde el retorno de la democracia.
Argentina mantiene su postura
Hasta el momento, la Cancillería argentina evitó responder con medidas similares y señaló que la decisión corresponde exclusivamente al Gobierno brasileño.
Todo apunta a que el presidente Milei mantendrá su posición, lo que podría profundizar el distanciamiento político entre las dos principales economías de Sudamérica.




