A un año de la llegada de Rodrigo Paz Pereira y Edmand Lara al Gobierno, dos analistas evaluaron los principales aciertos y desaciertos de la actual administración. Durante una entrevista en Al Día Tu Día, el analista político Raúl Peñaranda y el economista Jaime Bravo coincidieron en que se tomaron algunas decisiones económicas importantes, pero cuestionaron la falta de reformas y de un plan de desarrollo con objetivos verificables.
Los aciertos: combustibles y tipo de cambio
Entre los aspectos positivos, Peñaranda destacó el incremento de los precios de los combustibles, particularmente del diésel, que —según su evaluación— permitió acercar su precio a los niveles internacionales de mercado.
Por su parte, Jaime Bravo coincidió en que la reducción parcial de la subvención, con el ajuste aplicado al diésel, fue una medida económica importante. También resaltó la modificación del tipo de cambio como un paso necesario para reflejar mejor las condiciones de las transacciones con divisas.
Sin embargo, ambos señalaron que estas decisiones no son suficientes para definir el rumbo económico y político del país.
La falta de un plan y de reformas estructurales
Uno de los principales cuestionamientos fue la ausencia de una hoja de ruta pública que permita conocer hacia dónde pretende conducir el Gobierno a Bolivia.
Peñaranda sostuvo que, después de un año de gestión, todavía no existe una reforma importante aprobada y tampoco una visión suficientemente clara sobre el nuevo ciclo político que busca construir la administración de Paz.
Bravo coincidió en que no se conoce un plan de gobierno con objetivos concretos y diferenció entre los anuncios, las promesas y los resultados que la población espera.
También cuestionó la falta de avances en la reorganización de las empresas públicas y en reformas relacionadas con inversiones y minería.
Credibilidad, comunicación y percepción ciudadana
Peñaranda consideró que el Gobierno ha perdido popularidad y credibilidad. Durante la entrevista mencionó una encuesta que, según indicó, reflejaba un respaldo del 21% al presidente. Sin embargo, no se precisó el estudio ni su fecha, por lo que esa cifra requiere verificación antes de ser presentada como un dato actualizado.
El analista también observó que existen temas que, a su criterio, no recibieron explicaciones suficientes por parte de las autoridades, entre ellos las denuncias relacionadas con maletas, oro, cajas fuertes y el caso de Aramayo.
Para Peñaranda, la falta de información y respuestas claras alimenta la desconfianza ciudadana.
La crisis económica y los desafíos pendientes
Bravo señaló que algunas medidas permitieron contener determinadas presiones económicas, pero advirtió que todavía no se resolvió el problema estructural de la generación de dólares.
También explicó que una menor inflación no significa que los precios de los productos de la canasta familiar hayan retrocedido. En su evaluación, los créditos externos pueden ayudar a evitar un impacto social más fuerte, pero no solucionan por sí solos los problemas económicos del país.
Entre los desafíos pendientes mencionó la reducción del déficit fiscal, la revisión de las empresas públicas, la generación de empleo, el impulso a las exportaciones y la atracción de inversión extranjera directa.
Además, cuestionó que el Presupuesto General del Estado 2027 mantenga las subvenciones y no presente, a su criterio, una definición clara sobre el futuro de las empresas estatales.
¿Qué necesita el Gobierno para recuperar la confianza?
Como medidas para mejorar la evaluación de la gestión, Bravo planteó acelerar la reducción del déficit fiscal, revisar el funcionamiento de las empresas públicas y establecer un nuevo marco normativo que incentive la inversión.
También consideró necesario presentar un plan de acción con metas e hitos que puedan ser evaluados a lo largo del tiempo.
Peñaranda, por su parte, sostuvo que el Gobierno debe demostrar mayor capacidad para aprobar reformas y definir el rumbo del país. También señaló que las dificultades en la relación entre el Ejecutivo y el vicepresidente Edmand Lara no deberían convertirse en una justificación para la falta de resultados legislativos.
Al cumplirse el primer año de gestión, ambos analistas coincidieron en que hubo decisiones que pueden considerarse positivas, pero que todavía existen importantes desafíos económicos, políticos e institucionales. La principal exigencia, según sus evaluaciones, es pasar de los anuncios a resultados concretos que puedan ser percibidos por la población.






