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"Siento que jamás podré arrancarme ese olor a muerte": el duro testimonio de una rescatista tras los terremotos en Venezuela

POR NOELIA SILES SANDOVAL

7/28/2026

Fotografía relacionada

Durante 18 días, una bombera voluntaria trabajó entre los escombros en La Guaira tras los terremotos en Venezuela. Su relato revela el impacto emocional que deja una tragedia de esta magnitud.

La tragedia provocada por los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela no solo dejó destrucción y víctimas fatales. También marcó para siempre a quienes dedicaron días enteros a buscar sobrevivientes entre los escombros.

Ese es el caso de Daniela Villarroel, una nutricionista de 28 años e integrante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de la Universidad Central de Venezuela (UCV), quien trabajó durante 18 días consecutivos en las labores de rescate en La Guaira, la zona más golpeada por los sismos.

"No quería llevar ese olor a mi casa"

Al regresar de cada jornada, Daniela seguía un ritual antes de entrar a su hogar.

Se quitaba las botas y el uniforme en el jardín, limpiaba su cabello y su rostro cubiertos de polvo y evitaba que el olor que impregnaba su ropa ingresara a la casa donde la esperaban sus tres perros, la única familia que le queda tras la muerte de sus padres y la emigración de sus hermanos.

"Sentía que jamás podría arrancarme ese olor a muerte", recordó al describir una experiencia que, asegura, cambió su vida para siempre.

Escenas que nunca olvidará

Acostumbrada a atender incendios, accidentes y rescates urbanos, Daniela admite que jamás había enfrentado una catástrofe de semejante magnitud.

Al llegar a las zonas devastadas, familiares desesperados la tomaban de la mano para llevarla hasta el lugar donde creían que habían quedado atrapados sus seres queridos.

Entre los restos de edificios colapsados encontró escenas que aún la persiguen: cuerpos atrapados bajo enormes estructuras, sangre reciente y personas que esperaban un milagro entre los escombros.

Pese al impacto emocional, decidió continuar trabajando junto a su equipo durante más de dos semanas para intentar salvar vidas y recuperar víctimas.

Una rutina marcada por la tragedia

Cada mañana, los bomberos voluntarios salían desde Caracas rumbo a La Guaira en la parte trasera de un camión. Tras recorrer cerca de 40 kilómetros, ingresaban a edificios derrumbados para continuar las tareas de búsqueda.

Las largas jornadas, el cansancio físico y la carga emocional acompañaron a los rescatistas durante los 18 días que permanecieron en la zona del desastre.

El costo invisible de una emergencia

Historias como la de Daniela reflejan que las consecuencias de un desastre natural no terminan cuando cesan los temblores.

Además de las pérdidas humanas y materiales, quienes participan en las labores de rescate enfrentan profundas secuelas psicológicas que pueden permanecer durante años.

Su testimonio pone rostro al esfuerzo silencioso de cientos de rescatistas que arriesgan su vida para ayudar a otros, incluso cuando las imágenes y los recuerdos de la tragedia los acompañan mucho después de abandonar la zona de emergencia.

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