La radiación ultravioleta (UV) forma parte de la luz solar y, aunque no siempre es visible ni se siente de inmediato, una exposición excesiva puede provocar quemaduras, envejecimiento prematuro de la piel y daños en los ojos.
El índice UV permite conocer la intensidad de esta radiación. Mientras más alto sea el valor, mayor es la necesidad de tomar medidas de protección. Cuando alcanza niveles muy altos o extremos, se recomienda reducir al máximo la exposición directa al sol.
¿Cómo podemos protegernos?
Evita la exposición directa al sol en las horas de mayor radiación. Siempre que sea posible, limita las actividades al aire libre alrededor del mediodía.
Utiliza protector solar. Elige uno de amplio espectro, preferentemente con FPS 30 o superior. Aplícalo de manera uniforme y reaplícalo aproximadamente cada dos horas, así como después de nadar o sudar.
Protege tus ojos. Utiliza lentes de sol que ofrezcan protección contra los rayos UV.
Usa sombreros o gorras. Los sombreros de ala ancha pueden ayudar a proteger el rostro, cuello y orejas.
Prefiere ropa que cubra la piel. Si permanecerás mucho tiempo al aire libre, utiliza prendas de manga larga y tejidos que proporcionen mayor cobertura.
Busca lugares con sombra. Especialmente durante las horas de mayor intensidad solar. La sombra reduce la exposición, aunque no elimina por completo los rayos UV.
Mantente hidratado. Beber suficiente agua es importante, especialmente durante jornadas prolongadas al aire libre y en días de altas temperaturas.
Ten mayor precaución cerca del agua y la arena. Estas superficies pueden reflejar la radiación y aumentar la exposición a los rayos UV.
Protege especialmente a niños y niñas. La exposición acumulada durante los primeros años de vida también puede tener consecuencias a largo plazo.
No te confíes de los días nublados. Los rayos ultravioleta pueden atravesar las nubes y continuar afectando la piel.
Evita las camas y lámparas de bronceado. Estos dispositivos también emiten radiación ultravioleta.
Consulta el índice UV antes de realizar actividades al aire libre. Conocer su intensidad permite elegir las medidas de protección adecuadas.
La radiación solar no tiene que verse ni sentirse para causar daños. La protección debe mantenerse durante todo el año y no solamente durante los meses de mayor temperatura.





