El terremoto que golpeó a Venezuela hace un mes sigue dejando profundas cicatrices entre quienes lograron sobrevivir. Más allá de las cifras de víctimas y edificios destruidos, cientos de familias continúan enfrentando el duelo, la incertidumbre y el trauma de haberlo perdido todo en cuestión de segundos.
Uno de esos sobrevivientes es Guillermo Fuentes, quien recuerda con angustia el momento en que el sismo sorprendió su rutina.
Acababa de regresar del trabajo y se encontraba en su habitación cuando la estructura comenzó a colapsar.
"Me puse al lado de una columna y me puse a orar. Por primera vez en mi vida sentí miedo de verdad", relató.
Durante el derrumbe, una enorme viga atrapó una de sus piernas, impidiéndole escapar mientras toneladas de escombros caían a su alrededor.
Escapó arrastrándose entre los escombros
Tras varios minutos atrapado, Guillermo logró liberar su pie haciendo un enorme esfuerzo físico.
Entre el polvo y la oscuridad encontró un pequeño haz de luz que marcaba una posible salida.
Arrastrándose y retirando piedras con sus propias manos consiguió abandonar el edificio, aunque sufrió lesiones en ambas piernas.
Cuando finalmente salió al exterior, el panorama era desolador.
"Cuando logré salir del edificio ya estaba oscuro. Vi gente corriendo con sangre y me quedé en la acera tirado como un muerto."
Permaneció allí hasta que fue auxiliado al día siguiente.
Su esposa fue encontrada diez días después
La tragedia fue aún mayor para Guillermo.
Su esposa quedó atrapada dentro del edificio y su cuerpo recién pudo ser recuperado diez días después del terremoto.
Ambos vivían en el edificio OPP 27 D, una torre de 12 pisos y 96 departamentos donde solo cuatro personas lograron salir con vida.
Actualmente, familiares de las víctimas permanecen en campamentos improvisados instalados cerca de las ruinas, esperando que continúen las labores de búsqueda y recuperación.
Un mes después, el dolor continúa
Mientras las tareas de rescate siguen en algunas zonas afectadas, cientos de personas permanecen viviendo en refugios temporales, tratando de reconstruir sus vidas.
Las secuelas emocionales del terremoto siguen presentes entre quienes sobrevivieron, especialmente para aquellos que perdieron familiares, viviendas y todo su patrimonio.
Para Guillermo, el recuerdo de aquella noche permanece intacto.




