El Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) es un recurso económico que se genera a partir de la producción de hidrocarburos en Bolivia. Este impuesto se aplica sobre la explotación de gas natural y petróleo, y su recaudación forma parte de los ingresos que posteriormente son distribuidos entre diferentes niveles del Estado e instituciones públicas.
La asignación de estos recursos se realiza bajo criterios territoriales e institucionales. Los departamentos productores de hidrocarburos, como Tarija, Santa Cruz, Chuquisaca y Cochabamba, reciben recursos vinculados a la producción fiscalizada registrada en sus regiones.
Además, otros departamentos reciben recursos mediante mecanismos de compensación establecidos a través del Tesoro General de la Nación (TGN), con el objetivo de distribuir parte de estos ingresos entre las diferentes regiones del país.
Los recursos del IDH también llegan a municipios, universidades públicas, gobernaciones y otras entidades, que destinan estos fondos a diferentes áreas como educación, salud, infraestructura y proyectos de desarrollo, de acuerdo con las competencias asignadas por la normativa vigente.


