El Decreto Supremo 5676 continúa generando cuestionamientos entre productores y otros sectores, mientras el Gobierno defiende la norma y descarta, por ahora, su abrogación.
El experto en hidrocarburos Mauricio Taborga explicó que uno de los principales cuestionamientos está relacionado con el impacto del nuevo precio del diésel para los consumidores medianos y grandes.
Según Taborga, el decreto no debería afectar al consumidor común, pero sí genera preocupación entre los productores que exigen su abrogación.
El especialista también abordó la situación financiera de YPFB y la deuda acumulada con proveedores de combustibles. Según datos expuestos por Taborga, la estatal mantiene obligaciones con grandes proveedores internacionales de diésel y gasolina, además de deudas con productores de hidrocarburos y etanol.
En este contexto, consideró necesario revisar el esquema de precios de los combustibles y avanzar hacia valores que reflejen de mejor manera las condiciones del mercado.
Taborga también señaló que los precios internacionales de los combustibles se mantienen elevados, situación que incrementa la presión sobre el sistema boliviano de abastecimiento.
El experto explicó que Bolivia depende actualmente en gran medida de las importaciones para cubrir su demanda interna, especialmente de diésel, lo que hace más compleja la sostenibilidad del actual esquema de precios.
Mientras continúan las protestas de sectores productivos que piden dejar sin efecto el DS 5676, el Gobierno sostiene que la medida busca ordenar el abastecimiento y reducir las distorsiones generadas por la subvención.


