La escasez de Gas Licuado de Petróleo (GLP) generó largas filas en distribuidoras de la ciudad. Nuestro equipo de Al Día constató la desesperación de los vecinos que esperan durante horas para llenar sus garrafas.
Algunos compradores lograron adquirir el producto directamente de los camiones cisterna, mientras otros fueron rechazados por los encargados, quienes los acusaron de ser revendedores.
Una mujer relató:
“Al principio que estaban vendiendo. Yo pregunté, fui, traje mis garrafas y cuando volví ya no me quisieron vender. Ya fue que estaban saliendo los camiones y el camión nos vendió.”
Otra vecina, que se quedó sin gas en su casa, lamentó:
“Ahora sí, nos dijeron que éramos revendedores. [...] Hay que cocinar a leña, no más.”
Un hombre que no pudo comprar expresó su frustración:
“Es una locura, pues. Por ningún lado. Estamos de mal en peor en este país.”
Otro vecino señaló:
“Hacen lo que les da la gana. El Comité Pro Santa Cruz debería velar también por esto. La carne está cara, nadie nos cuida a los cruceños.”
Varios consultados indicaron que regresarán al día siguiente desde las 6 de la mañana, ya que les informaron que recién entonces habrá disponibilidad. La crisis de GLP se suma a la falta de diésel y gasolina que afecta a la ciudad desde hace varias semanas.
