La comercialización de autos chutos u automóviles indocumentados se concentra de forma masiva en la localidad de Patacamaya, situada en la carretera que une los departamentos de La Paz y Oruro. Las ferias comerciales en esta región se realizan habitualmente los días martes y domingos, atrayendo a compradores de todo el país interesados en adquirir motorizados a precios inferiores a los del mercado legal.
Origen de los motorizados y la transformación técnica
Los vehículos ingresan principalmente desde la Zona Franca de Iquique (Zofri) en Chile a través de rutas alternas y pasos fronterizos no autorizados. Estimaciones extraoficiales señalan que el flujo anual alcanza alrededor de 150,000 vehículos indocumentados, incluyendo un porcentaje de automóviles con reportes internacionales de robo en el país vecino.
Debido a que gran parte de estos autos llegan desde Asia con el volante al lado derecho, en Patacamaya operan talleres mecánicos especializados conocidos como transformistas. Estos negocios, ubicados directamente al frente de las dependencias de la Aduana Nacional, adaptan el sistema de dirección al lado izquierdo por un costo promedio de 3,000 bolivianos en un plazo aproximado de tres días.
Logística de distribución y métodos de clonación
Para trasladar las unidades a otros departamentos, los compradores contratan choferes especializados cuyos servicios oscilan entre 1,000 bolivianos (con destino a la ciudad de La Paz) y 3,000 bolivianos (hacia Sucre o Santa Cruz). Ante la imposibilidad de cargar combustible en estaciones de servicio autorizadas por la falta del sistema B-SISA, el desabastecimiento se solventa mediante el acopio de gasolina en bidones plásticos.
El tránsito por las carreteras de la Red Vial Fundamental se facilita mediante dos estrategias principales:
- El gemeleado o clonación de placas, que consiste en replicar los datos y la matrícula de un vehículo legalmente registrado con idénticas características físicas de marca y modelo.
- La adquisición de falsificaciones de la roseta del Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT) y de la Inspección Técnica Vehicular (ITV) para evadir fiscalizaciones rutinarias.
Vulnerabilidad de controles viales y alcance nacional
De acuerdo con los testimonios recopilados, los transportistas evaden la fiscalización en las trancas carreteras mediante el pago de dádivas informales que promedian los 20 bolivianos por puesto de control. Los implicados sugieren realizar los viajes durante las horas de la tarde y la noche para reducir la probabilidad de intervenciones institucionales.
Esta problemática no es exclusiva de Patacamaya; la red ilegal extiende sus operaciones a ferias abiertas en localidades como Uncía en Potosí, además de puntos comerciales en Cochabamba y Santa Cruz, utilizando activamente plataformas digitales para la oferta y comercialización en vivo de los motorizados.

