En Santa Cruz, la Doble Vía La Guardia se convirtió en una verdadera pista de obstáculos. Decenas de baches y cráteres ponen a prueba a diario a conductores y motociclistas, transformando un trayecto cotidiano en un peligro latente.

Más que una simple molestia, estos huecos representan un riesgo real de accidentes, daños materiales y, en el peor de los casos, lesiones. Los usuarios ya no ocultan su molestia: cada viaje se traduce en gastos extras por reparaciones de suspensión, llantas y otros componentes de los vehículos.
“Es un gasto constante. Uno sale a trabajar y termina arreglando el auto por estos baches”, se escucha entre los conductores que transitan a diario por la zona.


La problemática no es nueva. Se arrastra desde hace años, mientras la responsabilidad sigue rebotando entre la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) y el Gobierno Municipal de La Guardia, sin que hasta el momento se concrete una solución definitiva.
El equipo de prensa de Al Día recorrió el sector y constató el estado crítico de la vía, especialmente en tramos donde los cráteres obligan a los conductores a zigzaguear o reducir drásticamente la velocidad, aumentando el riesgo de colisiones.
Mientras las autoridades no asuman una respuesta concreta, los usuarios continúan pagando las consecuencias de una carretera en mal estado.





