El transporte pesado boliviano enfrenta un nuevo obstáculo en sus operaciones internacionales. Desde el pasado 2 de julio, el complejo fronterizo Pisiga-Colchane, entre Bolivia y Chile, redujo su horario de atención para el tránsito de carga pesada, provocando filas de camiones y esperas de hasta tres días para cruzar la frontera.
La medida fue cuestionada por dirigentes del sector, quienes señalaron que esta situación agrava las pérdidas económicas luego de más de 50 días de bloqueos que afectaron al transporte nacional.
¿Por qué se redujo el horario de atención?
El dirigente del transporte pesado, Jorge Gutiérrez, explicó que las autoridades chilenas decidieron suspender la atención nocturna debido a la baja circulación de camiones registrada durante las semanas de bloqueo en Bolivia y a las bajas temperaturas que se presentan en la zona fronteriza.
Según indicó, anteriormente el paso funcionaba las 24 horas del día, los siete días de la semana. Sin embargo, ahora la atención se realiza únicamente entre las 08:00 y las 20:00, lo que ha reducido la capacidad de atención y generado una importante acumulación de vehículos de carga.
Transportistas reportan filas y pérdidas
Como consecuencia de la restricción horaria, decenas de transportistas permanecen en largas filas a la espera de cruzar hacia territorio chileno.
El sector advierte que algunos conductores deben esperar hasta tres días para completar el trámite fronterizo, situación que afecta el cumplimiento de contratos, incrementa los costos logísticos y retrasa la entrega de mercadería.
Los dirigentes del transporte pesado esperan que las autoridades de ambos países puedan coordinar acciones para restablecer un flujo más ágil en uno de los principales pasos fronterizos utilizados para el comercio internacional.



